Uso de Fármacos en Adultos Mayores

Uso de Fármacos en Adultos Mayores

No es raro que escuchemos a los adultos mayores que conocemos (personas mayores de 60 años) hablando de los medicamentos que deben usar por sus distintas enfermedades, en relación a sus costos u olvidos al tomarlos. De hecho, es común que usen más de cinco tipos de fármacos al día, a lo que se le llama polifarmacia y que es un factor de riesgo para complicaciones de salud.

En los mayores de 60 años se producen cambios esperables por la edad, como la disminución del funcionamiento del hígado, del riñón y del peso cerebral, además de cambios en los tipos de  células cerebrales, versus una persona de 30 ó 40 años. Esto podría significar que, si una persona usa un medicamento desde los 40 años por una enfermedad crónica, como la hipertensión, posiblemente debería revisar con su médico si mantiene la misma dosis o se reduce al llegar a los 60 años, porque su organismo ha cambiado en su capacidad para metabolizar (aprovechar) los fármacos. También pueden producirse cambios no asociados a la edad, si no más bien con los hábitos, como el sedentarismo y el consumo de alcohol o tabaco, que se suman a lo mencionado, haciendo más frágil el organismo de los adultos mayores y aumentando la probabilidad de intoxicaciones por fármacos. Está estudiado que hasta un 10% de los adultos mayores abusa de alcohol.

Dentro de los medicamentos más usados, en ocasiones en exceso, por los adultos mayores, se encuentran los fármacos para el dolor. En el caso de los antiinflamatorios orales, su uso crónico podría dañar el funcionamiento del riñón, de manera irreversible. En el caso de los fármacos para domir, como las benzodiacepinas (ejemplo: Alprazolam, Diazepam, Clonazepam), su uso en dosis altas o por mucho tiempo, podría causar caídas, fallas de memoria y producir adicción, además de que interfieren con la capacidad para manejar vehículos. Se ha descrito también que los adultos mayores pueden tener respuestas inesperadas con estos fármacos, es decir, ponerse irritables o agresivos con su uso.

¿Cuáles son los factores de riesgo para tener un efecto secundario a fármacos? Podemos nombrar entre ellos a:

  1. Edad mayor a 60 años.
  2. Historia de mala adherencia a las indicaciones médicas.
  3. Vivir solo.
  4. Consumo excesivo de alcohol o drogas.
  5. Personas con deterioro cognitivo (que presentan fallas de memoria frecuentes)
  6. Una alimentación deficiente, en cantidad de agua o nutrientes básicos, también puede influir en como el organismo de las personas reacciona al efecto de los medicamentos.

¿Cómo podríamos sospechar que algún familiar adulto mayor podría estar teniendo algún problema de salud derivado del uso de un fármaco? Si aparecieran algunos de estos cambios, deberían consultar a su médico tratante, ya que pueden ser signos de intoxicación o de un efecto adverso a los medicamentos:

  1. Caídas sin causa clara o aumentan en un período, por ejemplo en seis meses.
  2. Si tienen quejas por somnolencia (sueño excesivo).
  3. Olvidos
  4. Mareos
  5. Confusión (lo que significa que la persona “está perdida” en la fecha, en el lugar o no reconoce a los familiares).
  6. Disminución del apetito.
  7. Visión borrosa.
  8. Palpitaciones (sentir que el corazón late más rápido).

Lo primero que deberíamos preguntarle a la persona es si se ha automedicado, esto incluyendo los llamados fármacos homeopáticos y revisar junto con el adulto mayor la lista de medicamentos y sus dosis indicadas por su médico tratante. Si la persona no tiene claridad de sus dosis o fármacos, mantiene guardados muchos medicamentos que alguna vez le indicaron y ya no usa, presenta confusión sobre el motivo por el que usa los fármacos o los síntomas desagradables persisten, debería solicitar control a la brevedad con su médico tratante, e idealmente ir acompañado de otro adulto responsable a la citación.

Dra. Ljubica Arriagada.