¿QUÉ HACER  Y NO HACER FRENTE A ANTE UN POSIBLE CASO DE ABUSO SEXUAL?

¿QUÉ HACER Y NO HACER FRENTE A ANTE UN POSIBLE CASO DE ABUSO SEXUAL?

Lo primero que hay que entender es que no todos los casos requieren tratamiento o ser denunciados, pero si requieren ayuda en la cual todos debemos estar comprometidos y ser agentes activos para que estos hechos no pasen a mayores. El que estos eventos pasen a requerir tratamiento o ser denunciado dependerá de la evaluación de riesgo físico, psicológico o de la gravedad de la negligencia y abandono a la que pudiera estar expuesta la víctima, como también de la calidad de las redes familiares y sociales que pudieran brindarle ayuda en un evento como estos. No se trata de entrar en pánico  sino de escuchar para ver las medidas a tomar frente a una sospecha fundada.

Los especialistas plantean las siguientes recomendaciones.

LO QUE HAY HACER

  • Propiciar la confianza de los niños y escucharles.Padres y educadores deben animarles a hablar (“Ten confianza en mí”, “Puedes contarme lo que sea”, “Quiero escuchar lo que me quieres decir para ayudarte a resolver lo que sea este pasando”).
  • Creer al niño.No hay que cuestionar la veracidad de los hechos porque cuando los niños cuentan un abuso, no mienten prácticamente nunca.
  • Decirle que no es culpable.Casi siempre muestran sentimientos de culpabilidad, por lo que es muy importante dejarle claro que él no tiene ninguna culpa, que el responsable es el agresor (“Tú no has hecho nada malo”, “No es tu culpa”, “Tú no has podido evitarlo).
  • Hacer que se sienta orgulloso por haberlo contado.Quienes comunican estos hechos son valientes (“Estoy muy orgulloso de ti por habérmelo contado”, “Has sido muy valiente al contarme esto”).
  • Expresarle afecto. Necesitan sentirse seguros y queridos, sobre todo en situaciones traumáticas como en los casos de abusos sexuales.
  • Hablar de lo ocurrido y del agresor.El niño debe reconocer sus sentimientos. Hay que animarle a hablar del abuso y hablar del agresor como alguien que necesita ayuda (“¿Quieres contarme cómo ocurrió?, “Te ha hecho algo malo, pero él también necesita ayuda para que no lo vuelva a hacer”).
  • Comunicar el abuso a la familia o hacer la denuncia en carabineros, en general uno puede llamar y los carabineros irán al lugar que uno este con el menor, colegio, casa de vecinos y ellos verán el protocolo a seguir.Hay que informar a la familia de lo ocurrido cuanto antes, para que busquen la ayuda necesaria y protejan al niño para que el abuso no vuelva a producirse. Si el abuso es intrafamiliar, se debe informar a un familiar directo diferente del agresor. En estos casos conviene seguir el caso, llamando a la familia o concertando entrevistas con ella para comprobar si está intentando resolver el problema o si se está ocultando o negando, como ocurre muchas veces. Si está implicado el padre, hay que comunicarlo a carabineros para evitar que los miembros de la familia se organicen y silencien el abuso.

LO QUE NUNCA HAY QUE HACER

  • Culpar al niño del abuso.No hay que reñirle o castigarle por lo sucedido12. Se haya resistido o no, lo importante es no responsabilizar al menor, incluso en los casos en los que el agresor ha logrado que colabore. Nunca hay que abordarle con preguntas como: “¿Por qué le dejaste hacerlo?”, “¿Por qué no me lo dijiste antes?”, “¿Por qué no dijiste no, huiste o luchaste”. “En general cuando estos eventos logran concretarse es porque el agresor lo reduce y seduce al niño de tal manera que con la diferencia de poder física y psicológica le impide pedir ayuda. A parte en general lo hacen cuando el niño esta solo o aislado. Para la mayoría de los expertos resulta fundamental no culpabilizar, en ningún caso, a los niños: “Las víctimas nunca tienen la culpa. La culpa”, concluye, “es siempre del agresor”.
  • Negar que el abuso ha ocurrido(“¿Estás seguro/a?”, “No es verdad, debe ser un malentendido”, “No inventes esas historias”).
  • Expresar alarma, angustia por el niño/a o por el agresor
  • Tratar al niño/a de forma diferente.Evitar tocarle, acariciarle, hablar de él o ella como la víctima.

Las estadísticas a nivel mundial plantean porcentajes que van aproximadamente entre un 23% de abusos sexuales de niñas y un 15% en niños antes de los 17 años. Los abusos sexuales a menores son, por tanto, mucho más frecuentes de lo que generalmente se piensa, aunque hay que precisar que en estos porcentajes se incluyen desde conductas sexuales sin contacto físico, como el exhibicionismo, hasta conductas más íntimas, como el coito anal o vaginal. Las niñas sufren de una y media a tres veces más abusos sexuales que los niños. Se dan en todas las edades, pero más frecuentemente entre los 10 y los 13 años. En el 46% de los casos, se repiten más de una vez sobre la misma víctima.

Los expertos apuestan por la realización de programas de prevención en los centros educativos, enmarcados en programas más amplios de educación para la salud, que permitan que los niños y niñas aprendan a identificar los abusos y a no guardar el secreto, si les sucede. Además, subrayan la necesidad de considerar a los niños no sólo como víctimas, sino también como agresores potenciales, y de que las instituciones relacionadas con el abuso sexual (comisarías, hospitales, escuelas, servicios sociales y centros de salud mental) coordinen sus esfuerzos.

Psicóloga Macarena Correa J.