Depresión post parto

Depresión post parto

La expresión “ESTAR DEPRIMIDO” se nos ha vuelto cada vez más común. Quizás por el acelerado ritmo de vida actual o, siendo más optimistas, porque es un padecimiento cada vez más aceptado y posible de ser reconocido abiertamente por quienes lo experimentan.

Un grupo especial dentro de los episodios depresivos lo constituyen las denominadas depresiones post parto, entendidas como aquellas que tienen su inicio durante este periodo específico del ciclo reproductivo femenino.

Los síntomas suelen ser diversos y particulares para cada mujer, siendo los más comunes la dificultad para dormir o el sueño excesivo, cambios bruscos en el humor, sensación de tristeza permanente, llanto fácil, pérdida del interés en pasatiempos y actividades habituales y cambios en el apetito. Pueden experimentarse también la sensación de duda, culpa o impotencia respecto de los correctos cuidados del hijo o hija, miedo a hacer daño o preocupación excesiva por el bienestar del bebé, dificultad para concentrarse y pensamientos recurrentes de muerte que pueden, en aquellos casos más severos, llegar al suicidio.

Cuando se presenta un episodio depresivo post parto este debe recibir atención oportuna, no sólo por el obvio bienestar de la propia mujer, sino también por el compromiso que los síntomas implican en el funcionamiento social y ocupacional de la madre, así como en la interacción madre-bebé. Respecto de este último punto, existe en la actualidad evidencia que muestra que los hijos de madres que cursaron con depresión en el periodo posterior al parto y que no recibieron tratamiento presentarían alteraciones en el desarrollo intelectual y emocional en el largo plazo.
Recientemente un estudio de seguimiento realizado en madres australianas demostró que aquellas que estando deprimidas , recibieron tratamiento antidepresivo, prolongaron más el periodo de lactancia en comparación con aquellas que no lo recibieron (y adelantaron el destete)
Tal es la relevancia de la salud mental de la madre para el desarrollo saludable del hijo/a, que en nuestro sistema público de salud se ha introducido la pesquisa sistematizada de síntomas depresivos en los controles obstétricos posteriores al parto de manera ofrecer tratamiento oportuno.

Es importante entender que el tiempo posterior al nacimiento del niño o niña es especialmente vulnerable para la salud mental de la madre. Son múltiples los factores que aumentan la sensación de estrés durante este periodo, desde la interrupción frecuente del sueño para atender las necesidades del bebé hasta las altas expectativas y presión social por “ser una buena madre”. Esto último es un elemento muy importante a tener en cuenta dado que se ha instalado una visión idealizada de la maternidad que muchas veces deja fuera aquellos aspectos menos gratificantes de lo que esta experiencia significa (agotamiento, rabia, postergación de las propias necesidades, etc.) encontrándose las madres con pocos espacios donde poder manifestar estas emociones sin sentir que son criticadas, lo que a su vez puede reforzar las ideas de culpa propias del estado depresivo.

Para lograr una adecuada mejoría, es fundamental realizar una evaluación diagnóstica integral que incluya tanto la salud física, las manifestaciones emocionales y los antecedentes personales así como la situación de vida actual.

Dr. Felipe Marín B.
Médico Psiquiatra
Universidad de Chile